Trama precoz

El encuentro con el lenguaje percute el cuerpo del sujeto. Se desprende un goce que queda en exceso y que el sujeto intentará atrapar con el lenguaje mismo. La última enseñanza de Lacan nos incita a cernir, más allá del fantasma, el semel -palabra latina que significa “una vez”- del traumatismo. Es esta primera marca que se repite y que constituye la iteración del S1 1.

En la minuciosa observación de la pequeña Piggle2, de Donald Winnicot encontramos un significante que permite desanudar la fobia de esta niña de 2 años y medio, durante 16 sesiones, en el lapso de 3 años.

Mientras manipula vagones y locomotoras, Piggle dice: “otro, y otro más”. El analista señala que poco importa el objeto sino lo que se escucha y le interpreta acertadamente: “Otro bebé, el bebé Suz”. En efecto, lo que ha traumatizado a esta niña es el nacimiento de una hermana, fecha en la que ha comenzado la fobia nocturna. Teme que venga el babycar, metáfora de bebé y de coche en inglés. Los padres, discípulos del analista inglés, la encuentran deprimida, taciturna y deben acudir a su lado todas las noches cuando se despierta angustiada. En esta fantasía, una mamá y un papá negros están sentados a veces en el babycar. Si la perspectiva de Winnicot se detiene en el fenómeno y en la fantasía imaginaria de la pequeña paciente, con Lacan subrayamos los significantes amos, la castración materna (a la que la confronta el nacimiento de la hermanita), el cifrado del goce y el aspecto asemántico del discurso3.

¿Ahora bien, de donde viene lo negro en esta fobia? Winnicott señala que la angustia tiene que ver con el sueño de la mamá negra. La niña dice: “Soñé que la mamá negra estaba muerta, que no estaba más aquí”. La mamá negra está muerta -en la medida en que no está más aquí para la niña exclusivamente- así como la niña misma en tanto que no es más el objeto de deseo para el Otro. Una experiencia de goce se ha asociado a la idea precoz de la muerte4.

Y es sobre este mismo significante que la fobia remite. Mientras que el analista interpreta: “Cuando estabas en el vientre de tu madre estaba oscuro (negro) y por eso tenías miedo”, Piggle responde: “Yo simplemente nací y no estaba oscuro dentro”. La negación indica la emergencia del sujeto y la frase da cuenta de la elaboración de un mito que permite la remisión del síntoma.

Es sobre este mismo punto traumático que Piggle va a elaborar una solución sinthomática. La experiencia analítica toma a cargo el sentido y lo real en juego de una manera distinta que el trauma5. Adolescente, su principal ocupación es hacer crecer plantas de interior, con el anhelo de ser profesora de biología, siguiendo las huellas de su padre. El sinthoma recupera la marca de origen y la transforma: “la vida” de las plantas se lee como un tratamiento del trauma precoz de la “muerte” del Otro.

 

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Notas:

  1. Miller, J-A., “El más allá del pase”. Clase del curso de la orientación lacaniana “El Ser y el Uno” del 4 de mayo de 2011. Inédito. En Freudiana 69. RBA, Barcelona, 2014.
  2. Winnicott, D.W., Psicoanálisis de una niña pequeña, (The Piggle). Gedisa, 2012.
  3. Laurent, E., “Reading Gabrielle et Richard with little Hans” en Psychoanalytical Notebooks, n°28, pp.69-83.
  4. Ibid., p. 78.
  5. Laurent, E., El reverso de la biopolítica. Gramma, Bs. As., 2016, p. 77 y sig.