Trauma y discurso

En 1998, Estudios psicoanalíticos, la revista de lo que fue la Escuela Europea del Campo Freudiano, tituló su número 4 “Trauma y discurso”. De los artículos publicados en aquel número, Constanza Meyer y Carol Toala, que forman parte de la Comisión de la Biblioteca de Orientación Lacaniana de Madrid han seleccionado, respectivamente, un artículo de Alexandre Stevens y otro de Guy Briole para comentar.

“El síntoma y lo real del trauma”, Alexandre Stevens

Comentario de Constanza V. Meyer

Revolver en nuestras bibliotecas y detenerse en especial en las publicaciones de nuestra Escuela resulta muy grato y fructífero. Así fue como me encontré con este artículo publicado en el número 4 de la Revista Estudios Psicoanalíticos1 donde se recoge la intervención de Alexandre Stevens en el Coloquio ACB-Bélgica de marzo de 1997 cuyo tema era “Trauma y fantasma”. Es un texto que con sus casi 25 años no pierde ni un ápice de vigencia en el abordaje del trauma así como en sus reflexiones sobre el malestar en la cultura contemporánea.

Stevens parte de la rotunda afirmación lacaniana de que el trauma es el encuentro con un goce para el que carecemos de respuesta, ante el cual nuestros recursos simbólicos nunca resultan suficientes, no alcanzan, ya que el real que está en juego es lo que Lacan nombró “No hay relación sexual”. Pero como bien se señala en el texto, “no es el sexo lo traumático, sino la ausencia de saber y el enigma”2 para el que cada ser hablante deberá “construir su propia respuesta, su síntoma”. Queda así planteada la articulación entre el trauma y el síntoma en tanto respuesta singular que ya podía leerse en el recorrido que realiza Freud tanto en sus reflexiones sobre el trauma como en su teoría del fantasma. El caso Emma permitía ver cómo el encuentro contingente desencadena una respuesta fantasmática que ordena y da sentido a la escena.

Subraya Stevens el hallazgo freudiano al rechazar “el uso que podría hacerse del trauma en tanto que realidad (en el sentido de la anécdota imaginaria)” y abre la puerta a dejarnos orientar en la clínica por lo real más allá del fantasma. Nos recuerda, asimismo, que Lacan denominaba sinthome precisamente a ese punto en tanto que “testimonio del modo en que el sujeto se confronta con la pulsión” y que da cuenta también de su posición en el discurso.

Por último, en el contexto del descubrimiento en Bélgica de una serie de crímenes macabros que conmocionaron al mundo (1996), se interroga el autor por la utilidad de la articulación entre trauma y respuesta sinthomatica para leer el malestar en la cultura hoy y anima a los analistas a no retroceder del mismo modo que no cejaron Freud y Lacan. Recuerda, entonces, la reflexión de Lacan sobre el horror del Holocausto en el Seminario 11 en la que nos habla de que “ningún sentido de la historia (…) es capaz de dar cuenta de este resurgimiento mediante el cual se evidencia que son muy pocos los sujetos que pueden no sucumbir, en una captura monstruosa, ante la ofrenda de un objeto de sacrificio a los dioses oscuros”3 Stevens advierte del peligro de buscar una respuesta en la masa, donde toda marca singular se esfuma, que exige a las instituciones un recrudecimiento de las leyes desconociendo el goce en juego, deriva tan propia de las propuestas totalitarias. Se trata de una advertencia que nos concierne particularmente y que resulta de suma actualidad en el mundo en que vivimos. Frente a ello, y siguiendo a Freud en lo que se desprende de su brillante análisis de la psicología de las masas, apuesta por el tratamiento del horror que deja lugar a la diferencia, y asegura que no se trata de “la respuesta de un grupo sino (de) un conjunto de respuestas que incluyen dos cosas: un intento de nombrar ese agujero (S1) y un tratamiento del goce que persiste (a), algo análogo al sinthome”.

“Marcas del trauma en la clínica: El acontecimiento traumático”, Guy Briole

Comentario de Carol Toala

A partir de la siguiente cita: “Un acontecimiento traumático concierne siempre a un sujeto. Implica al mismo tiempo una parte de real que muestra del accidente, lo indecible del encuentro y una parte de la subjetividad en la que el sujeto está comprometido”4 Guy Briole pone de manifiesto lo que encierra el acontecimiento traumático, el trauma como aquello estructural e incurable y el acontecimiento que concierne al accidente, único para un sujeto, aún cuando este sea repetitivo por otros, la importancia que tiene es cómo el sujeto lo vive desde una discontinuidad temporal que amenaza su equilibrio ya que dicho acontecimiento surge desde lo inesperado.

“La clínica muestra que el sujeto encuentra a menudo cómo evitar la efracción traumática por la constitución de suplencias eficaces”5 según Briole, el sujeto puede ubicar suplencias ante lo insoportable del acontecimiento traumático, éstas como alternativas, no como una solución ante el traumatismo, que es el caso del síntoma.

Es interesante la aportación de Briole al contenido del acontecimiento traumático, ya que esclarece, en uno de los puntos de su escrito, la diferencia entre el acontecimiento como el accidente que puede ocurrir a más de un sujeto, pero que puede llevar una inscripción singular para el sujeto que lo padece. Es esa marca inscrita la que recibe la categoría de trauma, en la cual, no hay acceso hacia lo curable, a diferencia del acontecimiento que, si es posible acceder a lo curable mediante la historización del sujeto de esas marcas que han quedado y, su posición subjetiva frente a estas. De manera que, pueda salir de la queja y localice otra manera de hacer con eso que ha dejado huella. Esto, en un proceso analítico.

 

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Notas:

  1. Stevens, A., “El síntoma y lo real del trauma”, Estudios psicoanalíticos 4, Trauma y discurso, Málaga, Eolia, 1998, págs. 71-76.
  2. Todas las citas pertenecen al artículo arriba citado.
  3. Lacan, J., El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos del psicoanálisis, Buenos Aires, Paidós, 1987, pág. 282.
  4. Briole, G., “El acontecimiento traumático”, Estudios psicoanalíticos 4, Trauma y discurso, Málaga, Eolia, 1998, págs. 51-62.
  5. Todas las citas pertenecen al artículo arriba citado.