Una invención más astuta

«Mais nous savons tous, parce que tous nous inventons un truc pour combler le trou dans leRéel. Là où il n’y a pas de rapport sexuel, ça fait « troumatisme ». On invente! On invente ce qu’on peut, bien sûr. Quand on est pas malin, on invente le masochisme”1.

 

Hacia el final de su enseñanza, la lectura de Lacan respecto del trauma està representada con el axioma “no hay relación sexual”, formulando un neologismo para dar cuenta el efecto de este aforismo: el troumatisme -condensación entre trouma (trauma) y trou (agujero)- dando cuenta que el encuentro con lo Real es un mal encuentro. En el momento de la constitución subjetiva el encuentro con el lenguaje siempre es traumático, en tanto no es posible recubrir lo Real con la estructura simbólica.

Es el síntoma el modo de hacer de cada sujeto con eso traumático y podemos leer en él algo de ese mal encuentro. El sujeto tiene una versión de su sufrimiento y un modo de ubicar su goce por la vía del sentido. Pero esta solución, que es a nivel del fantasma, es fallida. Una vez en análisis, el sujeto comienza a poner en juego su propia versión del encuentro entre cuerpo y lenguaje. Aquí la importancia de la primera enseñanza de Lacan y del registro simbólico, como una de las carreteras que pueden seguirse en la clínica para ir en dirección a la causa. Llegar al S1 del parlêtre lo lleva también al borde del agujero que dicho significante recorta.

El concepto de troumetisme es además una coordenada dentro de la ética del psicoanálisis: el compromiso con la causa una a una. Es buscar en el contenido subjetivo del síntoma, cuál es el punto que a ese sujeto en particular lo traumatiza. El modo de hacer en la práctica analítica con el trauma conlleva el recorrido por las distintas marcas del sujeto. Este es un punto fundamental que diferencia a la experiencia analítica de otras terapéuticas, y tiene que ver por un lado con la concepción y por otro con el tratamiento del trauma en psicoanálisis.En este punto un psicoanálisis es causalista, indica Miller2, se busca aproximar, bordear esa marca traumática desandando la construcción singular, la invención que ese sujeto ha realizado alrededor del agujero que dejó el ese mal encuentro.

Podríamos pensar la escritura a la que se refiere Lacan al final de su enseñanza, como un modo de hacer con el troumatisme, una invención que haga más habitable su agujero restándole goce: un nuevo modo, “plus malin”, de hacer con su ex-sistencia.

 

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Notas:

  1. Lacan, J., Seminario 21: Les non-dupes errent. Clase 8.
  2. Miller, J.-A., Causa y consentimiento, Capítulo VIII, “El estatus del trauma” (Curso de la Orientación lacaniana del 13 de enero de 1988), Paidós, Argentina, 2019.