La post-interpretación

La introducción de la lalengua con Lacan, propone una rectificación a la vivencia traumática de Freud como efecto causal.

A partir de las “Charlas de Sainte Anne” (1971) y específicamente en el Seminario XIX “…o peor”, se aprecian los inicios de un estatuto de lo simbólico orientado por lo real fuera de sentido. El 4 de noviembre de 1971, y a través de un lapsus del propio Lacan1, casi doble, introduce lalengua como lapsus, malentendido.

Sostiene la fórmula del inconsciente estructurado como un lenguaje, a modo de gramática, pero con lalengua propone otra lógica. Con la formalización de este concepto hay un cambio de registro de lo simbólico más cercano a lo real, facilitado principalmente por la vertiente real del significante. El significante pierde su condición de diferencia y se captura como significantes uno coagulados como enjambre e impregnados de afecto, de goce. Mientras el lenguaje es siempre fallido, aquello que se fuga y no se puede capturar, lalengua es efecto que “afecta” el cuerpo del sujeto.

Eric Laurent precisa: “El troumatisme se puede describir como impacto de lalengua o como defecto radical en lalengua… Después, todos los signos de ruptura y desarticulación cuerpo-lengua remiten a este trauma fundamental”2.

Por lo tanto, ¿cómo se sirve el tratamiento psicoanalítico de lalengua y su troumatismo? ¿Cómo nos orientamos sobre esta nueva vertiente del trauma, frente al impacto de lalengua sobre el cuerpo? donde el lenguaje estructura pero no todo puede decir y una lalengua que se establece sobre un hiato, ausencia de significante que siempre ha faltado.

La era de la interpretación simbólica y de metalenguaje cae, vislumbrando con “L’Étourdit” el momento de la operación “post-interpretativa”. En «L’Étourdit«, lo real es definido como imposible, como lo que no cesa de no escribirse; es lo real propio del psicoanálisis: la imposible escritura de la relación sexual. La interpretación, entonces, rodea dicho real mediante el equívoco, que ciertamente es homogéneo al inconsciente hecho de lalengua, pero que ante todo anuda sus tres modalidades (homofonía, gramática, lógica) bajo la exigencia lógica.

Una viñeta clínica: Un acontecimiento de cuerpo trae al sujeto a la consulta bajo el signo de la angustia como “tiritona”, temblores corporales. A ello se suma una serie de miedos que responden al pensamiento del “y si…” y si pasa tal o cual cosa. Relata una excesiva preocupación por su hija de 5 años siempre interpuesta por el “y si…”, y bajo el trasfondo de una “santidad” que lo atraviesa por el Opus Dei. Sobre el borde de la sesión, mientras apunto la siguiente cita dice: “soy un talibán del debería”. Levanto la cabeza y automáticamente pide excesivas disculpas sobre el término que ha proferido: “talibán”. Entonces respondo: “ahhh del isi”.

A la siguiente sesión trae un sueño. Apuntar a la equivocidad de la palabra y el goce de lalengua, comienza a desplegar el talibán que lo habita.

 

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Notas:

  1. “Yo lo había empezado diciendo que el inconsciente estaba estructurado como un lenguaje. Habíamos encontrado un coso formidable: a los dos tipos que mejor habrían podido trabajar en esa línea, hilar este hilo, les habíamos dado un muy lindo trabajo: Vocabulario de la Filosofía. ¿Qué digo?, “Vocabulario del Psicoanálisis». Ustedes ven el lapsus, eh? En fin, eso vale por el Lalande”. Conferencia Ste. Anne “El saber del psicoanalista”.
  2. Laurent, E., “III Coloquio de la Orientación Lacaniana: En referencia al libro Sutilezas analíticas de Jacques-Alain Miller”, Colección Orientación Lacaniana, Grama Ediciones, Bs. As., 2013, p. 40-41.