Tres citas a propósito del Trauma del Seminario “El Uno Solo” de Jacques-Alain Miller en la revista Freudiana

I

“Lacan propone oponer los dos términos aristotélicos automaton y tyché. El automaton es la red de los significantes en que se encarna el orden simbólico y donde se les ve volver, insistir, permutar, ser solidarios, ordenarse, ser calculables. La tyché, por su parte, es una brecha, no obedece a ninguna ley y el encuentro se efectúa, tiene lugar, como por azar. Encontramos ya aquí, en ese “como por azar”, el anuncio de lo que en la ultimísima enseñanza de Lacan hará valer como “lo real es sin ley”. Digamos también que, en contraste con el real orden, encontramos el real trauma, es decir, lo real como inasimilable, término que figura en la página 55 del Seminario XI.

No conviene entonces equivocarse sobre dónde colocar la repetición. Lacan al inicio de su enseñanza la situó en el orden simbólico, con un carácter de automaton por excelencia, pero a continuación, por más que aparezca de forma regular, emplazó a la repetición del lado de lo real del trauma. La repetición freudiana es la repetición de lo real del trauma en tanto que inasimilable y es precisamente el hecho de que sea inasimilable lo que convierte a ese real en el resorte de la repetición. En cierta manera, pues, para apreciar el cambio hay que distinguir esas dos interpretaciones de la repetición por parte de Lacan. Primero la interpretó como manifestación del orden simbólico y posteriormente como repetición de lo real del trauma que agujerea, que perturba la tranquilidad del orden simbólico, por así decirlo, su homeostasis. Desde esta perspectiva el orden simbólico trabaja para el principio del placer, para el bienestar, es decir, el confort, mientras que la repetición es bien al contrario un factor de intranquilidad.”

Miller, J.- A. “Lo real de la experiencia analítica”,
clase del 2 de febrero de 2011 del curso de la orientación lacaniana “El Uno solo”,
Freudiana, nº 75, revista de la Comunidad de Cataluña de la ELP, sep-dic 2015.

 

Con esta cita se sitúa claramente el trauma del lado de lo real de la vida y de la experiencia analítica. En tanto lo real de la vida no dejará de repetirse y en tanto lo real de la experiencia analítica con el pase se podrá salir del estancamiento, al menos el AE podrá saber algo de su goce, de lo que se repite más allá del sentido y hacer algo con ello. Se trata de crear y transformar el saldo de sufrimiento en saldo de saber, saber hacer.

 

II

“Una iteración es una acción que repite un proceso. Una vez desvanecidos los espejismos, cuando ya se han disipado en el deser; queda, más allá de ese deser; la iteración. La iteración del síntoma implica, al menos hay que referirlo a ello, un semelfactivo. Semel, en latín, quiere decir “de una vez”. Un semelfactivo es un acontecimiento singular, único, que podemos decir que tiene un valor de traumatismo. La última enseñanza de Lacan nos invita a cernir, precisamente más allá del fantasma, ese semelfactivo que en la clínica es denominado el traumatismo y que consiste en el encuentro con el goce. En eso consiste la diferencia entre el goce en el sentido de Lacan y la libido freudiana. El goce se refiere en todos los casos a un encuentro, a un semelfactivo que permanece inalterable y como trasfondo de toda dialéctica.

Lo que queda del síntoma una vez interpretado, una vez atravesado el fantasma, alcanzado ya el deser; es que no es dialéctico, sino que representa y reitera el “una sola vez”. Cuando el síntoma ha sido cernido, cuando en la experiencia y por supuesto en la palabra ha sido atrapado en su forma más pura, aparece que se trata de algo autosimilar, como se dice en matemáticas. Uno se da cuenta de que la totalidad es parecida a una de sus partes y que es por eso por lo que el síntoma es fractal. Al ocuparse de lo que resta más allá del pase, con lo que se topa es con el síntoma como autosimilar y ello permite percibir que todo lo que se ha recorrido anteriormente no reitera más que esa misma estructura”.

Miller, J.- A. “Más allá del pase”,
clase del 4 de mayo de 2011 del curso de la orientación lacaniana “El Uno solo”,
Freudiana, nº 69, revista de la Comunidad de Cataluña de la ELP, sep-dic 2013.

 

El traumatismo en esta cita se refiere al acontecimiento del encuentro con el goce que deja una marca y que itera y se repite en el síntoma. En el recorrido de un análisis después del tramo del sentido, se puede cernir la marca como lo que queda fuera de sentido y aunque Miller señala el “una sola vez” (semelfactivo), también señala que “se trata de algo autosimilar”. Entonces el síntoma es fractal y eso quiere decir que el acontecimiento traumático percute de una sola vez, pero sus efectos son fractales conformando una bonita estructura arborescente que en las sucesivas vueltas en el curso del análisis se verificará por la repetición y además algo de eso se podrá extraer al final.

 

III

“Resulta tanto más adecuado en relación al psicoanálisis, pues lo mínimo que se espera de la cura psicoanalítica, de la experiencia analítica, es que sea lo que con cierta pedantería llamaré un proceso de transformación, que transforme. Se trata entonces de saber qué es lo que transforma y cómo lo hace. Hay diversas versiones del inconsciente, pero al principio, en “Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis”, Lacan expone la siguiente: es el capítulo censurado de mi historia. En cierta forma, el inconsciente es de orden histórico, pero de la historia entendida como la continuación de las significaciones dadas a lo vivido.

El inconsciente es la parte que no he podido hacer significar. Se trata de un inconsciente traumático –empleo ya la palabra “significante” que no aparecerá en Lacan hasta más tarde. El inconsciente son los significantes que no han podido significar. Son los significantes del trauma que se han mantenido en el no-sentido o en un sentido bloqueado. La cura consiste entonces en desbloquear su sentido. A eso lo llamaba dialéctica, una dinámica que implica cierto número de inversiones de significación”.

Miller, J.- A. “Usos lacanianos de la ontología”,
clase del 15 de junio de 2011 del curso de la orientación lacaniana “El Uno solo”,
Freudiana, nº 77-78, revista de la Comunidad de Cataluña de la ELP, mayo-dic 2016.

 

Estamos frente a un artículo denso y muy interesante que presenta el desarrollo de la ontología en diferentes momentos de la enseñanza de Lacan. Para ello, Miller cuenta en esta clase con la presencia de Clotilde Leguil que hace una presentación de los usos lacanianos de la ontología distinguiendo cuatro momentos o tiempos anteriores a la última enseñanza, cuatro usos distintos de la ontología fenomenológica que como ella señala ponen de manifiesto un esfuerzo por pensar el sujeto y su ser. En este sentido es un artículo muy recomendable por el recorrido clarificador y las referencias bibliográficas que incluye.

Miller toma la palabra al final y señala la crítica de Lacan a la forma que tomó el psicoanálisis freudiano en Estados Unidos, la Ego Psychology, apoyado exclusivamente en la segunda tópica y olvidando la primera tópica que es precisamente la que retoma Lacan en su retorno a Freud.

Justo antes de estos dos párrafos enuncia el empeño de Lacan en poner en valor el lugar del inconsciente definido como lo que tiene que ser, que no está ya completamente constituido, pero que es constituyente. El inconsciente hecho de lenguaje es una dialéctica entre los significantes no significados –y aquí sitúa el trauma–, las significaciones pasadas y las significaciones por venir.

 

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