Una gallina de lujo

En 1930 H. Deutsch publicó el caso de un joven con fobia a las gallinas1, caso que Lacan considera en su Seminario 16.

Se trata de un joven, X, de 20 años que consulta ante la insistencia de su familia a raíz de su orientación homosexual. En el análisis se revela la importancia de una escena ocurrida a los 7 años con un hermano 10 años mayor, que funciona como el acontecimiento traumático.

¿En qué consiste tal escena? Jugando en el corral, de cuclillas, de repente el hermano, que conoce lo que pasa en el gallinero, se abalanza sobré él desde atrás, le coge por la cintura a la vez que grita “¡Yo soy el gallo y tú eres la gallina!”. X no puede más que responder “¡no seré una gallina!”.

H. Deutsch constata cómo ya antes las gallinas jugaban un papel importante en las fantasías de X. Él había captado el goce materno cuando en el corral ella palpaba a estos animales para ver que pusieran correctamente los huevos. X dejaba huevos fecales por la casa, y en el momento de ser bañado por la madre le pedía que le palpara con sus dedos para ver si iba a poner un huevo. Fantasías en las que el placer obtenido funcionaba, sin duda, como barrera. Asimismo, y como señala H. Deutsch, esta actividad se acompañaba de una práctica onanista estimulando el perineo.

Con ello X aspiraba a restaurar el objeto a la madre, completarla, ocultando la falta, manifestación de la perversión polimorfa con la que Freud caracteriza a lo infantil. Siendo “la gallina de lujo”2 para la madre aspiraba a “ser Uno en el campo del Otro”3, ocultando que tras la imagen narcisista está la alteridad del objeto (a), por lo que no hay unidad posible.

Esto se pondrá de manifiesto en el episodio con el hermano, al revelarse tras el velo de la imagen especular que el sujeto mismo es el objeto (a). Él es el objeto plus de goce. Como señala V. Palomera “muestra con claridad que una cosa es ser representación de un objeto y otra muy distinta es ser entregado como objeto…muestra la diferencia que hay entre ‘representar de gallina’ (en el paraíso infantil con la madre) y ‘ser gallina’ (en la escena traumática)”4.

La escena traumática revela el agujero en el Otro, el vacío que lo estructura. El cuerpo a cuerpo con el hermano, y sus palabras, hacen saber a X lo que era antes sin saberlo, pero es “un saber sin poder”5. Ya no sabe cómo hacer con el deseo materno surgiendo la fobia a las gallinas.

Si la eclosión de la neurosis acaece en el momento en el que el sujeto ha de significar en términos fálicos la falta encontrada en el Otro materno, X encontrará su salida del lado de la formula No tengo en calidad de símbolo el pene 6, lo que acentúa la función imaginaria del pene y la relación narcisista. Como señala H. Deutsch, aquí se determina la elección homosexual de X, en la que ocupa un papel de seductor activo.

 

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Notas:

  1. Deutsch, H. “Un caso de fobia a las gallinas” Cuadernos de Psicoanálisis 7. Ediciones Eolia. Barcelona 1994.
  2. Lacan, J. El Seminario, libro 16, De un Otro al otro. Paidós. Buenos Aires 2008, p. 279.
  3. Lacan, J. Op. cit., p. 236.
  4. Palomera, V., “Una nota sobre la matriz de la fobia”, Acentos 16, EEP-España, mayo 1998.
  5. Ibid., p. 59.
  6. Lacan, J. Op. cit., p. 295.